18 años de injusticia: la historia de Andrew Córdova y la lucha contra la tortura en México

por Abigail Martínez Ortiz, Premios a las y los Abogados Innovadores de REDRESS

Read in English

Abigail Martínez Ortiz es una abogada mexicana de derechos humanos y ganadora de los REDRESS Innovative Lawyers Awards. Trabaja como Colaboradora en Tejiendo Redes contra la Tortura, una coalición de organizaciones de derechos humanos mexicanas e internacionales dedicada a erradicar la tortura patrocinada por el Estado e institucionalizada. A través de este trabajo, apoyan a las personas sobrevivientes, promueven reformas legales y monitorean las violaciones de derechos humanos en todo México. 

En este blog, Abigail reflexiona sobre el caso de Andrew Córdova, explorando su detención arbitraria y tortura, así como la lucha de casi 18 años de su familia para demostrar su inocencia. La historia pone de relieve los abusos sistemáticos, la falta de rendición de cuentas y la lucha continua por la justicia, la reparación y una reforma significativa en materia de derechos humanos. 


Cuando buscar ayuda terminó en una detención arbitraria 

El 26 de abril de 2008 cambió nuestra vida para siempre. Mi esposo, Andrew Armando Córdova, acudió a la Cruz Roja de Tijuana para recibir atención médica después de resultar herido por arma de fuego en la vía pública. En lugar de encontrar ayuda, fue detenido arbitrariamente por agentes de la Policía Ministerial. 

Andrew, ciudadano estadounidense, no pudo comunicarse con su familia ni con representantes consulares de su país. Tampoco se le informaron las razones de su detención. Horas después fue trasladado a instalaciones de la SEDENA, donde fue torturado para obligarlo a declararse culpable de delitos como Delincuencia Organizada, Portación de armas de uso exclusivo del ejército y homicidio calificado. Posteriormente fue enviado a la Ciudad de México y sometido a arraigo durante 91 días; el arraigo es una medida cautelar que obliga a una persona a permanecer privada de su libertad bajo vigilancia del Ministerio público para evitar que la persona se fugue o evada la justicia. 

Tres meses después, un juzgado de Baja California emitió una orden de aprehensión en su contra bajo el argumento de supuesta flagrancia. Así comenzó una batalla legal y humana que duró casi 18 años. 

Un sistema que permite fabricar culpables 

Durante años enfrentamos un sistema que ignoró las violaciones de derechos humanos cometidos en  contra de Andrew. Su caso no es aislado. En México, figuras como la flagrancia y el arraigo han permitido que muchas personas sean detenidas arbitrariamente y sometidas a tortura. 

La tortura destruye vidas, familias y proyectos enteros. Bajo ese nivel de violencia física y psicológica, cualquier persona puede ser obligada a declararse culpable de delitos que jamás cometió. 

 A pesar de las denuncias y pruebas presentadas, las autoridades no mostraron interés en investigar seriamente a quienes participaron en la tortura de Andrew. Incluso la Fiscalía argumentó que el delito de tortura  había prescrito, afirmando que solo tenía vigencia de un año. Resulta indignante escuchar eso cuando, después de tantos años, las secuelas físicas y emocionales siguen presentes. 

El Grupo de Detenciones Arbitrarias de la ONU confirmó la detención arbitraria 

Nuestra lucha logró llegar a instancias internacionales. El Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria de la ONU confirmó, mediante la Opinión 1/2022, que la detención de Andrew fue arbitraria y emitió recomendaciones claras al Estado mexicano. 

Entre ellas, solicito al Estado su liberación inmediata, una reparación integral del daño por los daños causados, la investigación efectiva de las violaciones a derechos humanos y reformas legislativas para armonizar la figura de la flagrancia, pues en el caso de Andrew argumentaron flagrancia a pesar de que no fue detenido en el lugar de los hechos dejando de cumplirse los estándares internacionales como la inmediatez temporal y la inmediatez personal. 

Además, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió la Recomendación 120VG/2023 por violaciones graves, reconociendo la tortura y otras violaciones cometidas contra Andrew. 

Sin embargo, el Estado mexicano no ha cumplido plenamente con estas recomendaciones. Incluso informó falsamente a la ONU que Andrew ya había sido liberado por este caso y detenido por otro proceso inexistente. 

La libertad llegó, pero la justicia sigue pendiente 

Después de casi 18 años de lucha, Andrew obtuvo su libertad el 24 de diciembre de 2025 gracias al cambio de medida cautelar de prisión preventiva justificada. 

Meses después, el 3 de marzo de 2026, una jueza determinó que no existían elementos suficientes para acreditarlo como culpable y fue absuelto de todos los delitos. 

Aunque su libertad representa un paso enorme, la realidad es que el daño causado sigue sin repararse. La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas no ha garantizado una indemnización adecuada ni una reparación integral. Por el contrario, las omisiones institucionales continúan revictimizándonos. 

Tejiendo redes frente al dolor 

Ante tanta violencia institucional, encontramos refugio en otras familias que también exigen justicia. Así nació “Tejiendo Redes contra la Tortura”, un espacio de acompañamiento donde compartimos nuestras historias, nuestros dolores y también nuestra esperanza. 

En esta red hemos aprendido que el trabajo colectivo nos hace más fuertes. Madres, padres, hijas, hijos, hermanas y amigos seguimos levantando la voz por quienes han sido víctimas de tortura y detenciones arbitrarias. 

También hemos aprendido que luchar cuesta. Muchas veces debemos pausar para trabajar, generar ingresos y reunir recursos para continuar. Pero incluso en medio del cansancio, seguimos adelante porque sabemos que guardar silencio solo perpetúa la injusticia. 

La verdadera justicia aún no llega 

La libertad de Andrew no borra casi 18 años de sufrimiento. La verdadera justicia llegará cuando ninguna persona vuelva a ser torturada para fabricar culpables, cuando las autoridades investiguen a quienes violan derechos humanos y cuando las víctimas reciban una reparación real e integral. 

Nuestra historia no busca únicamente contar lo que vivimos. Busca visibilizar una realidad que miles de familias enfrentan en México todos los días. 

Porque nadie debería pasar casi dos décadas luchando para demostrar su inocencia. 

 

Sobre los Premios 

Los Premios a las y los Abogados Innovadores de REDRESS tienen como objetivo reconocer la labor fundamental de los nuevos y emergentes defensores de la lucha contra la tortura, brindarles acceso a una red más amplia de apoyo entre colegas, proporcionar apoyo financiero para impulsar litigios de interés público e inspirar a otras y otros abogados y profesionales. 

Este apoyo se ofrece a través del Consorcio Unidos Contra la Tortura (United Against Torture Consortium), financiado por la Unión Europea. 

El contenido de la serie de blogs sobre los Premios a las y los Abogados Innovadores es responsabilidad exclusiva de sus autores y no refleja necesariamente las opiniones de la Unión Europea ni de REDRESS.